Y es que aunque no es la mejor película de comedia que veras en cines, sin duda alguna, esta pone en evidencia que el esfuerzo del talento en nuestro país esta teniendo sus frutos. Cada año que pasa, se esta haciendo mas recurrente que existan producciones mexicanas con buen gusto -es decir, con un presupuesto y diseño de producción aceptables.

Para el caso de Hasta que la Boda nos Separe, todo se centra en una pareja de enamorados tortolos que, tras anunciar la boda a sus respectivas familias, cosas tragicómicas comienzan a suceder en su camino hacia la noche nupcial.

Diana Bovio y Gustavo Egelhaaf interpretan a estos dos enamorados que, si lo observas no con mucho detenimiento, comparten muchas características que definen a la juventud de estos tiempos. Así es, esta historia toma todo eso de los millennials para pintarlo como un fiel retrato de como es el mexicano ahora, en estos tiempos de nuevos usos y costumbres.

Hasta que la Boda nos Separe

De hecho, en ese sentido, la idea que manejan los escritores Aleksey Kazakov, Zhora Kryzhovnikov, Nikolay Kulikov y Santiago Limón -quien también dirige la cinta- pone en evidencia el conflicto generalizado que existe entre los que nacieron en los cincuentas, sesentas, y los que ahora son la nueva fuerza productiva del país y del mundo.

Una cosa es segura: el amor ya no es como lo pintaban las películas de Disney en su época de oro. Ahora todo ese rollo se trata y se basa en la libertad completa de expresión, encontrando nuevas formas de hacer una boda y celebrarla en familia… Creo que por eso, este filme merece ser visto al menos una vez en la vida.

Hasta que la Boda nos Separe

Lo que no me convenció del todo, es básicamente como se narra la historia. Con muchos momentos que esperan ser cómicos, realmente terminan no cumpliendo con la expectativa de arrancar carcajadas. Tal vez, en ese sentido, esa parte queda compensada por Adal Ramones, quien con su participacion, hace ameno el rato con sus elocuencias. Pero aparte de eso, siento que fue muy pobre la ejecución de la idea original.

Hablando del mensaje oculto que esconde su trama y final inesperado, es que, efectivamente, nunca son importantes las apariencias, las tradiciones y demás elementos estrafalarios para hacer que una boda tenga el sentido y la importancia que esperan todos. Mas bien, eso es algo que debe estar centrado en el amor que reside en la pareja que desea contraer matrimonio. Al final, si ellos logran hacer realidad su amor dándolo a conocer al mundo, cualquier fiesta, boda y noche de bodas, sera lo de menos.

Por otro lado de esta perspectiva sobre lo que implica el amor mutuo, esta el hecho de que cuando uno se atreve a demostrarlo de manera sincera y honesta, todo en su rededor se acomoda poco a poco sin importar lo trasuntos y pericias que existan en el camino, llegando así a culminar en algo excepcional y maravilloso… Es como si se produjera un acto mágico, en el que todo surge de manera increíble e inesperada.

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