Muchos esperamos con mucha emoción a que Pixar se dignara a darle a Brad Bird la oportunidad de realizar una segunda entrega de Los Increíbles. El tiempo pasó y por fin está aquí la secuela.

La realidad es que es una película entretenida con lo típico de una trama estilo Pixar en la que los valores familiares siempre son abundantes. Hoy en día el son cambia un poco con el movimiento #MeToo (cuando un movimiento se define por un hashtag… wow) y por que se está haciendo una inversión de roles, por lo menos de cierta forma, y la cinta lo aborda muy bien.

Pero bueno, Los Increíbles 2 se va ligera en cuanto a moralina y se enfoca en ofrecer un espectáculo divertido que todo puedan disfrutar, desde los abuelos, pasando por los nietos y hasta el perro la amará.

Lo malo es que cuando te enfocas en el hecho de que pasaron 14 años para ver esta historia y lo que entregan es una historia con un guion deficiente y predecible… ¿En qué rayos pensaba Brad Bird y todo el equipo que dio luz verde al proyecto? Literalmente a los quince minutos de que empieza la película se sabe en que terminará y eso me decepcionó. No hay misterio, sólo secuencias de acción. No hay un desarrollo claro de los personajes… no hay esa meticulosa forma de hacer un guion que Pixar tanto ha patentado.

La película comienza con la última escena de la película anterior, los Increíbles luchando contra El Subterráneo, el hombre topo. Sucede una secuencia de acción y el topo escapa… escapa para no verlo jamás en el resto de la película. Ganan los malos, yupi.

De ahí nos enteramos de que un empresario similar a Elon Musk, dueño de un imperio de las telecomunicaciones y demás, tiene una iniciativa para hacer que los Supers vuelvan a ser legales y no perseguidos en todo el mundo. Él se ayuda siempre de su siniestra hermana y deciden, mediante un proceso mercadológico, que para rescatar a los Supers la mejor opción es que la cara de la campaña sea Elastigirl.

Surge un nuevo villano llamado Raptapantallas, el cual hipnotiza a la gente y hace que hagan lo que el quiere… Pantallas, telecomunicaciones… ya se sabe en que termina todo en este punto.

Fuera de eso tenemos otras subtramas, la primera con Mr. Increíble, quien al parecer es en esta historia el estereotipo del papá que no sabe cuidar a sus hijos… y básicamente ese es su papel en toda la película. Violeta tiene problemas con el chico que le gusta, Jack-Jack es un ser incontrolable y sumamente poderoso y Dash… está ahí porque tiene que aparecer.

Si no analizas muy a fondo la película seguro que te diviertes, pero si te pones exigente y pides algo del nivel usual de Pixar, la cinta se torna boba muy rápido, aún y tomando en cuenta que es una película de superhéroes.

El corto inicial, Bao, es muy bueno y es una metáfora clara sobre el amor de una madre. Es de esos cortos que te hacen llorar porque es una historia universal.

Échale un ojo a Los Increíbles 2, no te recomiendo que la analises demasiado o terminarás con una gran decepción. Pero lo que si es claro es que por lo menos es muy divertida y entretenida.

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