¿Te late el humor agringado? Pues si no es así, eso es lo que te espera durante casi dos horas de película. Blockers es una historia hollywoodens hecha para los de allá, y tal vez en esencia, a los de esas generaciones que tienen hijos adolescentes y casi adultos.

La idea de los escritores Brian Kehoe y Jim Kehoe puede decirse que es, reflejar la naturaleza humana en estos tiempos: con problemas internos y prejuicios, que en este caso son sobre la juventud en general. Todo eso a través de tres padres de familia –Michael Shannon, Leslie Mann e Ike Barinholtz– que dedican todo su tiempo a impedir que sus hijos disfruten y descubran el sentido de la vida.

No me las Toquen

No suena tan mal. El detalle es que en si, Blockers -en español No me las Toquen– se siente algo forzada respecto al mensaje que quiere transmitir. Y no porque no sea claro a la hora de plasmarlo en la pantalla grande bajo la dirección de Kay Cannon, sino mas bien porque la comedia que ambienta la trama queda a deber mucho… Si fueron tres veces las que solte una risa, fueron muchas.

Y tal vez se deba a que la historia va avanzando gracias a lo poco creible que resultan a veces los personajes principales liderados por Shannon, Mann y Barinholtz. Es decir, a veces se nota como las cosas suceden de manera forzada en esos momentos cuando sus hijos deciden ir a su fiesta de graduación para conocer los limites que tienen los placeres de la vida.

No me las Toquen

Eso, sumado al hecho de que también a veces resultan algo irreales sus lineas, hace que esta producción que trae Universal Studios a México se gane el reconocimiento de ser una película dominguera que viste cuando no tenias muchas cosas o nada que hacer, y accidentalmente te encontraste con la movie en la televisión o en algún servicio de paga.

Pero bueno, tratando de rescatar ese mensaje que no esta nada mal para una historia tan simple, seguramente descubrirás como el que suscribe que, eso de tener prejuicios sobre la gente es algo tan trascendental que casi casi podríamos decir que esa es la raíz de la infelicidad en los seres humanos. Esperar o tener expectativas en los demás es algo que puede y de hecho, genera no solo sufrimiento, sino un constante miedo hacia la vida y nuestros semejantes.

En el caso de estos desafortunados padres de familia con problemas internos, todo se dispara y se hace notar con una fiesta de graduación, en la que como es de esperarse, los chavos buscan divertirse como si se fuera a acabar el mundo. Ese hecho provoca que estos dudes sientan la necesidad de hacer algo al respecto y no quedarse de brazos cruzados. ¿Y todo porque? Pues porque tienen muchas expectativas sobre sus hijos y como deberían de actuar ante la vida.

No me las Toquen

Digo, nada mas por eso, no reprobaba al filme. Arriesgarse a lanzar sutilmente ese rayo de luz a las personas es algo admirable. Casi no se maneja de esa forma: clara, escueta y superflua. Tan sencilla que hasta un niño de diez años podría inferir que los protagonistas de la historia están realmente recorriendo el camino equivocado.

Finalmente, solo resta decirse que No me las Toquen puede que se disfrute mas en compañía porque bueno, es una comedia.

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