Cuando salí del cine, tras ver Star Wars: El Despertar de la Fuerza, lo hice enojado. Lo único que podía ver era un mal intento sensacionalista de reboot hecho al vapor. Esa cinta tuvo serios problemas con el guion y básicamente copió toda la trama de Una Nueva Esperanza. J.J. Abrams nunca debió de poner sus manos en esta saga y mucho menos Disney… pero así son las cosas.

Ahora que llega el Episodio VIII, o mejor llamado Star Wars: Los Últimos Jedi, salí feliz. Y esto es porque esta película es un borrón y cuenta nueva en casi todos los sentidos. Toma lo que hizo J.J. Abrams, se lo come, lo digiere y lo deja flotando en el WC.

Esta entrega de la saga seguro que dividirá al público, en primera porque se siente como una película de Rian Johnson y bien podrías verla sin saber nada de Star Wars y te daría mucho que decir de ella. Pero si has visto las otras siete cintas, también hace un muy buen trabajo, expande el mito y al hacer esto, destruye toda la saga.

Ahora que Luke Skywalker ha sido encontrado en un alejado rincón de la galaxia, es trabajo de Rey convencerlo para que ayude a vencer al Primer Orden y entrenarla para que sea un Jedi. Pero lo que ella se encuentra es a un viejo amargado que está convencido de que la orden debe desaparecer. Y en un lapso de varios días le enseña porque.

Fue gracias a los Jedi que surgió el Imperio en primer lugar. No pudieron ver más allá de su propia arrogancia y presunción de que podrían controlar todo lo que pasaba a su alrededor. Ellos trajeron, de cierta forma, desorden en la galaxia y lo único que hizo la Fuerza fue poner todo en equilibrio. Y creo que esa es la parte central de toda la película, el balance. SIEMPRE HAY BALANCE Y EQUILIBRIO. La Fuerza no necesita de protectores, ni es propiedad de nadie. Todo es parte de la Fuerza, todo. Nadie puede apropiarse de la Fuerza porque lo es todo.

Y es así que vemos la gran lección de la película, e inclusive podría decirse que de la vida, todos aprendemos más de nuestras derrotas que de nuestras victorias. Lo vemos con Luke que al entrenar a Ben Solo lo hizo fuerte y lo empujó en su camino hacia el lado oscuro de la fuerza. Lo vemos con Poe Dameron quien arriesga la vida de sus compañeros con tal de tener una victoria que al final no significa nada.

Esta cinta es un gran recordatorio de algo que le falta al mundo actualmente: escuchar a tus mayores. Escuchar las voces de la experiencia, de quienes han recorrido más el sendero de la vida que uno mismo. El joven puede aprender y el viejo puede enseñar. Aunque también el viejo puede seguir aprendiendo, pues la vida sigue adelante.

Considero que Los Últimos Jedi es una alegoría velada de la vida misma que todos vivimos. Estamos para aprender de nuestros errores y no para lamentarnos por ellos. Pero no por eso significa que no los enmendemos, nunca es tarde para equilibrar nuestras vidas con acciones. Esto lo aprenden todos dentro de esta cinta, desde Luke que se da cuenta de su verdadero papel con la Fuerza, pasando por Rey que encuentra el suyo al quitar de la ecuación a sus padres, y hasta Kylo Ren, que rompe la cadena que lo ataba y lo hacía esclavo.

Afortunadamente con Kylo Ren hicieron lo debido, pues al matar a su padre emprende un camino que está totalmente alejado de la redención. Kylo Ren ahora si encarna la maldad pura al cumplir la temática de asesinar a su tirano. Kylo Ren es verdaderamente la encarnación del Lado Oscuro de la Fuerza.

Y ahí viene lo interesante porque la Fuerza encuentra su balance perfectamente, en acciones tan abnegadas como las de Finn, en la que está dispuesto a dar su vida por salvar a la Rebelión como con Rose, quien también haría lo que fuera por esos ideales. Rey no es la encarnación del Lado “luminoso” de la Fuerza, Rey es la encarnación de todos y cada uno de nosotros, que al encontrar nuestro lugar en la vida podemos hacer cosas grandiosas.

La cinta es magnífica si se analiza sin contar las otras películas que estuvieron antes que ella, el problema reside en que tiene mucho bagage debido a los otros episodios. Varias cosas me saltaron a la vista: ¿Quién rayos era Snoke? Jamás se contesta y simplemente decidieron que era un personaje por demás inútil y lo eliminan en la cinta. ¿Quiénes eran los Caballeros de Ren? Finalmente Luke Skywalker sólo dice que Ben Solo junto con otros de sus alumnos destruyeron la academia Jedi que fundó… ¿dónde están esos otros aprendices? ¿Por qué de repente decidieron usar las leyes de la física y emplear una nave como bala? Y así como esta hay muchas otras preguntas que terminan siendo respondidas con posibles errores de continuidad o conveniencias de la trama.

Todo debe terminar y de cierto modo esta cinta es el claro ejemplo. Inclusive Yoda decide destruir la orden de los Jedi y esto es porque la Fuerza es más grande que una simple orden. La Fuerza está en todos y todo, hasta en el rincón más lejano de la galaxia, entre los esclavos, entre los libres, entre los ricos y los pobres. Para la Fuerza no hay distinción, sólo balance.

Vale la pena ver Star Wars: Los Últimos Jedi y tener en cuenta que es una película que deja atrás lo que antes habíamos conocido de la saga. La mala noticia es que la última entrega la dirigirá J.J. Abrams y seguramente le regresará el favor a Rian Johnson destruyendo todo lo que creó. Pero finalmente ese es el ciclo del equilibrio, destrucción para que pueda haber creación.

Que la Fuerza esté contigo siempre y recuerda que tienes un lugar en este universo.

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