La magia de Disney sigue conquistando al mundo con sus remakes y en esta ocasión quisieron probar suerte con Aladdin, una de las películas que más me gustan de su filmografía.

Cuando supe que Disney había cerrado el trato con Guy Ritchie para que dirigiera Aladdin lo primero que pensé fue: ¡Que chingón! El problema es que el Ratón Miguelito tomó a un gran director y lo convirtió en su perra, quitándole las bolas y sustrayendo todo el estilo que lo caracteriza.

Como adaptación a live action, Aladdin es una buena película. No es excelente, ni grandiosa, pero cumple. Toman todos los elementos principales de la trama original y los traducen a una aventura por las calles de Agrabah en las que un diamante en bruto se convertirá en el hombre que conquistará a la princesa.

A esa trama tan sencilla pero que está llena de significado, Disney le agrega su agenda políticamente correcta y le da a la princesa Jazmín, quien en la película original siempre fue fuerte e independiente, la motivación feminista de querer tener el poder. ¿Está bien o está mal? Me vale madres, la verdad. El problema es que se siente metido a huevo en la película… es como si ya tuvieran una cláusula (que seguro existe) en la que todas sus películas deben de tener el mensaje feminista a huevo. A ver que hacen con la nueva versión de El Rey León, seguro las leonas serán las protagonistas.

El punto es que se enfocan tanto en la lucha feminista de Jazmín que le restan poder a la trama principal de Aladdin, la del ladrón que tiene un noble corazón y que es capaz de grandes cosas. Esta historia siempre ha sido sobre ese personaje… y la cagaron.

Guy Ritchie seguramente cobró su cheque y se fue. No era necesario tener un director de renombre para este filme, porque cualquiera pudo haber sido. No tiene el estilo tan chingón y característico del director. Se nota que es un vil trabajo por encargo.

Meten dos canciones extra a las originales dentro del filme y la verdad es que, además de ser de tinte propagandístico y a la de a huevo, son malas. No tienen el punch de las otras canciones y se sienten a destiempo… ¿qué pedo con eso? Rompen el ritmo y aumentan el tiempo de la cinta.

Lo mejor de la cinta son los arreglos de las canciones orignales, las coreografías y su ejecución. También Will Smith que interpreta al genio se rifa como los grandes, canta bien y lleva muy bien la trama. Se distingue completamente del genio que interpretó Robin Williams en la original porque lo dejaron hacer su propia interpretación del personaje, igual y ese es el mayor acierto de la cinta.

Aladdin es una película que no tiene corazón. Está hecha porque se tenía que hacer y la verdad es que solo la recomiendo porque las canciones les quedaron muy bien y vale la pena ver esas versiones. Pero… lo demás es mediocre y hasta cierto punto encabronante.

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