Acabo de inventar un nuevo tipo de películas. Existen las “comerciales” -como la de Avengers y todo ese cinemático universo Marvel-; existen las “de culto” –The Big Lebowski, Taxi Driver– que tienen un eco generalizado en la sociedad por su impacto emocional debido a un tema de moda o importante para el momento histórico que se vive… y finalmente estarían las de tipo “artsy”, una mezcla de ambas, que es donde vive la de Anna.

Comencemos por definir este tipo de película. El lado “comercial” sin duda, tendría que verse reflejado por tener una buena calidad de la producción, característica principal de este tipo de películas. Por su parte, el lado “de culto” seria que no tiene como tal éxito en taquillas por ser dirigida a una audiencia muy reducida. Esa mezcla diría yo, es la que genera un filme “artsy” que para el caso de Anna, aplica perfectamente.

Otros ejemplos de películas tipo “artsy” pueden ser Drive, Upgrade..

Regresando a la reseña, el filme dirigido y escrito por el genio Luc Besson, se hace resaltar principalmente por la calidad de historia escrita en el guion. No solo es una película de acción en la que una espía trata de eliminar a los malos, sino que este guion va mas allá de lo conocido, adentrando al espectador en el personaje de Anna y sus verdaderas intenciones.

Anna

Se trata pues, de una mujer buscando una salida a su situación deplorable y aparentemente sin salida de poder empezar de cero y tener una vida propia y plena. Anna entonces tratara a lo largo de toda la historia encontrar esa paz interior… Y por azares de la vida, entre a la KGB para hacerla de espía.

Pero suficiente con esos detalles. Ahora hablemos sobre la importancia que tiene eso para el desarrollo de la trama. El simple hecho de poner como antecedente las intenciones de la protagonista, hace que todo el filme resulte original y provocador. ¿Genial, no? Digo, es “artsy” también porque implica que hay originalidad y autenticidad en la historia sin importar del tema que trate.

Ademas, para un costo de 30 millones de dólares, Anna se debería de llevar un Oscar por mejor diseño de producción. Situando al espectador ¿en los noventas u principios de los dos miles?, logra ambientar perfectamente todas las escenas para evidenciar que se trata a veces de Rusia, a veces de Estados Unidos y a veces Francia… Eso, sumando al reparto que complementa bastante bien el panorama con actuaciones honestas y sin presunciones, hacen de esto una joya cinematográfica.

Anna

Hablando un poco sobre el aspecto filosófico de Anna, hay que destacar que todo gira en torno a la naturaleza femenina, mostrando principalmente como cuando se despierta en el ser humano, es imposible de detenerlo hasta su lograr su cometido. Llámese aspiración laboral, existencial, sexual… de cualquier índole puede hacer cosas sorprendentes con tal de obtener lo que desea sin importar el costo físico, intelectual y emocional.

Prueba de eso es como la protagonista debe ir transformando su físico, su carácter y sus actitudes frente a las adversidades que va encontrando en el camino para poder sobrevivir y alcanzar ese estado de plenitud en el que puede gozar de la libertad per se. Es poner en silencio al mundo para concentrarse completamente en lo que desea su naturaleza lograr.

Great movie my friends!

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