Dulce Familia es la propuesta de cine Mexicano que llega a las pantallas de nuestro país este 10 de mayo. Suena a que se dispararon en el pie o a que esperan que las mamás de México vayan al cine a ver la cinta en lugar de al Detective Pikachu.

Desafortunadamente Pikachu tiene la ventaja en todos los sentidos porque Dulce Familia es una propuesta fallida más de nuestro pobre cine Mexicano. Aquí debo hacer notar que por lo menos se esforzaron y emplearon el paradigma de Levitz para crear la historia (o sea que los tres escritores del guion si estudiaron), pero se olvidaron de lo fundamental: los personajes deben de importarnos.

La historia es sencilla: Tamy se compromete con su novio para casarse y deberá de bajar de peso para entrar en el vestido de novia de su madre, el cual le fue prometido cuando tenía 10 años. Fernanda Castillo es quien interpreta a Tamy y tuvo que engordar para hacerlo. La verdad es que ella es lo único rescatable de la cinta y su personaje es el mejor construido de todos.

La película intenta dar algún tipo de sermón sobre el peso y la apariencia pero no lo deja en claro porque todos los personajes tienen visiones distintas de lo que es ideal. Hay otras tres subtramas dentro de la cinta que entran en conflicto entre ellas: tenemos a la señora de edad avanzada que está en plena decadencia (Florinda Meza que al parecer se interpreta a si misma) y que está luchando por seguir relevante; está la trama de la madre que quiere hacer que la hija adelgace; y al final está la de la nutriologa con problemas psicológicos (Regina Blandón, que al parecer ya trae consigna de aparecer en todas las películas Mexicanas).

Los puntos de la trama están sumamente bien llevados y están tan cuadrados que parece que agarraron la plantilla de Save the Cat para que en hubiera un beat de historia en cada minuto importante… y eso hace que la película sea sumamente formulaica y sin alma. De hecho, y lo vuelvo a mencionar, todo esto sería genial si los personajes nos importaran por lo menos un poquito. Pero todos son odiosos.

El personaje de Florinda Meza es patético y en los primeros diez segundos de conocerlo deseas una muerte cruel y dolorosa. El de Regina Blandón es igual de insufrible y el de la madre y la hija… la hija es un demonio que debería de estar en la cárcel. Son malos personajes y eso hace que termine por importar una chingada lo que les suceda. Por mi que se mueran todos.

Y ese es el gran problema de la cinta. Si Dulce Familia se hubiera enfocado en la misión primordial de Tamy por bajar de peso y usar el vestido de su madre en su boda, todo habría sido excelente. El humor habría aterrizado cuando debería y al final tendríamos una historia que no sermonea pero si con moraleja.

Me da pena decirlo pero lo peor de la cinta es Florinda Meza… No sabe actuar. Ahí está, lo dije. Crucifiquenme. Pero es la realidad.

También se nota que el presupuesto se les terminó en usar un dron para algunos stablishing shots de la ciudad (je)… ¿de qué putas servía eso? Artificialmente induce el final de cada acto, pero no tiene sentido. Igual, el diseño de producción se nota que fue de muy bajo presupuesto. Los sets están decorados con lo mínimo que se pudo y la fotografía es sumamente cerrada para que no se note.

No puedo recomendar Dulce Familia. Intentaron contar una historia chistosa (aplaudo que por lo menos no sea la típica comedia romántica de siempre), pero se queda corta.

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