Estamos viviendo desde hace unos años una época de constantes reboots, remakes y secuelas. ¿Cuándo terminará esto? Posiblemente nunca. Esto es porque es preferible apostarle a algo que ya ha generado resultados a intentar hacer algo nuevo.

En un principio creí que El Muñeco Diabólico, la nueva película de Chucky, era un reboot más que era completamente innecesario. Hoy en día entiendo como está el mercado y lo mejor que queda es ver este tipo de películas con una mente abierta y sin esperar nada.

La película cumple y con creces. Es una comedia de terror que cuenta con una historia basada en la original pero que se adueña de la temática por completo y presenta algo que se siente nuevo y fresco. La historia sigue a Karen Barclay (interpretada por Aubrey Plaza), una madre soltera que se ha mudado junto con su hijo Andy (Gabriel Bateman) a un edificio de departamentos. Hay que señalar que Karen es la típica madre idiota que se junta con los peores tipos que puede encontrar. El chiste es que Karen se encuentra con la oportunidad de agarrar a Buddi, una nueva maravilla tecnológica, porque alguien más lo regresó por defectuoso y además el nuevo modelo está a semanas de salir. Ahí es cuando el horror comienza porque este muñeco trae una programación distinta a la de los demás.

Hay una clara crítica social inherente a El Muñeco Diabólico, desde el uso desenfrenado de las redes sociales hasta el abuso del poder tecnológico. De hecho la película abre con la creación de Chucky en una fábrica perdida en Vietnam hecho por trabajadores sobre-explotados. La nueva clase esclava de la era moderna.

La cinta aprovecha todo esto de una manera sumamente inteligente que le da profundidad a la historia. Empezamos a conocer más de Andy y sus traumas gracias a Chucky, quien, como un niño, aprende de todo lo que le rodea, llevándolo a malentender situaciones y a resolverlas de la manera más sangrienta posible. Ahí reside la genialidad de la película. Chucky es la representación de todos nosotros, malentendiendo la vida y resolviendo los problemas de la peor manera posible basándonos en nuestra propia ignorancia. El Muñeco Diabólico se convierte en la versión malvada de un Pinocho que nunca se puede convertir en un niño de verdad porque su programación y su adoctrinamiento se lo impide… justo como sucede hoy en todo el mundo con todas las personas.

Lo que realmente no me gustó de la cinta, y sueno a abuelito diciendo esto, es todo el gore. Esa sangre y violencia innecesaria. Podrían haber dado a entender todos los asesinatos sin entrar en el terreno del morbo…

La comedia de El Muñeco Diabólico es excelente. Siempre aterriza bien y hace reír, cosa que claramente querían lograr. La verdad es que salí de la sala de cine con una gran sonrisa porque la película me encantó y me hizo reír muchísimo.

Te recomiendo que veas El Muñeco Diabólico. Es una película bastante única en su temática y tono, cosa que no se ve todos los días. Además, la voz de Chucky la hace el mismísimo Luke Skywalker (Mark Hamill) y eso no te lo debes perder.

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