Es afortunado que se estén haciendo tantas películas Mexicanas. Lo desafortunado es que siempre son iguales y caen en dos grupos. El primero de ellos es lo que podría considerarse como “Mexican Arthouse.” Películas hechas para que nadie las entienda, sean aburridas y que si las criticas te conviertas en un malinchista de mierda. Si te gustan, terminas siendo un pretencioso de mierda, por lo que no se puede ganar nunca.

El segundo grupo, es el cine comercial Mexicano. Películas de comedia (90%) que intentan retratar la realidad de la clase media y alta de la sociedad Mexicana exagerando sus rasgos característicos para llevarlos al punto de la farsa y hacer reír. Estas películas, generalmente protagonizadas por Martha Higareda, Omar Chaparro y los Derbez, hacen un chingo de taquilla. Es lo que la gente quiere. También hay que notar que hay películas dentro de este grupo que son sumamente malas y que no recuperan lo que les dan de presupuesto pero esa es otra historia.

El pan está en hacer películas para la raza godín (no nombraré al director que dijo tal frase, pero está en lo correcto). Por eso no deben esperar a que haya algo distinto o innovador, porque el pan está en que todo mundo con $90 consume estas comedias sin chistar y no exige más. No, no te estoy hablando a ti pretencioso de mierda que cree que se están chingando nuestros impuestos en porquerías. Tu si que exiges, pero no propones ni madres.

Pero bueno, esta es una reseña de Guadalupe Reyes, no una muestra de la realidad del cine en México. Guadalupe Reyes cumple y lo hace muy bien. Es una comedia que está bien manufacturada y escrita y sabe perfectamente cual es el público que la va a consumir. Me quito el sombrero (si usara).

Guadalupe Reyes sigue a Juan Pablo Medina, un hombre a quien le llega la crisis de los cuarenta y que consigue que su mejor amigo de la juventud, Martín Altomaro (alias el Tangas) se una a él en su cruzada por conseguir, frente a notario y toda la cosa, completar el maratón Guadalupe-Reyes, 26 días de peda ininterrumpida en un esfuerzo por recuperar su juventud y de que el Tangas descubra que ser godín es peor que un pañalazo cagado en la cara.

Adivinen que… La película es entretenida. Las actuaciones de Juan Pablo Medina y Martín Altomaro están bien dirigidas y la historia no es nada mala. El guion está bien hecho y cumple con la estructura que muchos ya conocen. El humor está bien medido y de hecho lo pasado de tono encaja a la perfección.

¿Vale la pena verla en el cine? Pues inclusive la película está fotografiada con lentes anamorficos para que se vea más mamalona y la realidad es que podemos decir que en México ya saben hacer comedias decentes.

¿Cuál es el pedo entonces? El contexto en el que sale esta cinta. Ya tuvimos Mirreyes contra Godines y seguro que ahora habrá pinchemil cintas más que exploten esta dinámica. Aquí es lo mismo. Es un Mirrey que se jala a un Godin para que salga de su oscuridad. Esta película y la gran mayoría le da al público Mexicano lo que quiere ver y no lo que necesita ver. Ese es el gran pedo de quien tiene el poder para hacer un filme… Es detenerse a pensar si se debería seguir haciendo el cine de siempre o innovar.

En fin, auguro que Guadalupe Reyes va a ser un madrazo en taquilla. Tiene todos los elementos, está bien hecha, entretiene y te ríes un rato. Además si eres Godin te hace fantasear con mandar a chingar a su madre el trabajo para vivir algo mejor. ¿Acaso no es lo que todos queremos?

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