Luchando con mi Familia es una de esas películas que nos muestra el lado amable de la vida desde la perspectiva única de que los sueños se vuelven realidad si te esfuerzas por conseguirlos.

Obviamente esta cinta cuenta con toda la maquinaria de lo “políticamente correcto,” desde el empoderamiento de la mujer hasta la inclusión que Jalibud ha estado promoviendo en tiempos recientes. Pero eso no hace que la cinta sea mala, agrega a la trama.

La historia sigue a un luchador que ya está lejos de sus años de gloria que ha educado a sus hijos para que, de cierta manera, sigan sus pasos. Nick Frost hace ese papel y la verdad es que lo ejecuta a la perfección. Sus hijos, un chavo y una chava (Florence Pugh y Jack Lowden) , tienen un sueño: unirse a la World Wrestling Entertainment, y su oportunidad llega en una especie de audición en la que el destino elije a uno de ellos.

Ahí crece la problemática familiar porque se debe de superar la envidia y muchas otras cosas más que la trama maneja muy bien. También tiene muy buenos mensajes sobre la unión de la familia que merecen destacarse.

Lo malo de esta cinta es que la veo como una historia de “ocasión.” Solo vale la pena verla una vez, disfrutarla, extraer el mensaje y tan tan. No es de esas cintas que alguien pondría muchas veces por el gusto… bueno, a menos que seas un súper fan de la WWE o de la Roca.

Luchando con mi Familia es una cinta sumamente recomendable para ir con toda la familia y destilar la moraleja que ofrece. Al salir de la sala del cine estoy seguro que te sentirás feliz y muy bien porque tiene un tono ligero y amable digno de disfrutarse sin preocupaciones.

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