En 2014, Disney tuvo un comienzo muy interesante en su afán por hacer remakes de las películas animadas que han hecho tan grande su estudio. Maléfica fue la prueba clara que el público estaba listo para consumir como langostas enfurecidas lo que el Ratón Miguelito pusiera en frente.

Hoy, cinco años después de ese estreno que considero importante para Disney, llega Maléfica: Dueña del Mal. Esta es la segunda adaptación que estrenan este año, la primera fue El Rey León, y aunque fue pésima y odiada, aún así recaudó mil millones de dólares en taquilla. Se nota el desgaste de la maquinaria Disney pues su afán por ser políticamente correctos e incluyentes está siendo el veneno que mata su magia.

Maléfica: Dueña del Mal no es una película mala, de hecho es malísima e innecesaria. Me gustó mucho la primera parte porque contó una historia que ya todos conocíamos y la renovó con un giro argumental sumamente poderoso: la mismísima Maléfica es quien salva a la Bella Durmiente de su sueño eterno (ups, spoilers si no viste esa cinta en los últimos cinco años).

Desde el comienzo de esta secuela nos dicen: “Olvídate de lo que pasó en la cinta anterior. Sabemos que eres un zombie idiota que de cualquier forma consumirá lo que hagamos y no va a importar si descartamos la trama de la última película.” Maléfica había cambiado, Aurora había cambiado, todos habían cambiado y terminaron felices, no había necesidad de saber más.

Aquí la historia comienza con Aurora (Elle Fanning) siendo la Reina del Páramo y comprometida para casarse con el Príncipe Phillip (Harris Dickinson). Obviamente Maléfica (Angelina Jolie) tiene que oponerse porque si no no hay película y muy a regañadientes acepta la relación y la invitación para conocer a los padres del príncipe (Michelle Pfeiffer y Robert Lindsay). Todo se va al garete en una cena, Maléfica es herida por un ser andrógino representativo del LGBT+ (Jenn Murray) y por circunstancias de guion encuentra un paraíso perdido lleno de “hadas oscuras” cuyo corpus está conformado principalmente por Chinos, Negros y Latinos.

Será misión de Maléfica evitar los terribles planes de Michelle Pfeiffer y reivindicar las culturas indígenas de su nación.

Posiblmente Maléfica sea la película más ofensiva que haya hecho Disney desde Song of the South y lo peor es que lo hace sin querer (¿queriendo?). En primer lugar tenemos que la cinta es racista, pone como libertadora a Maléfica frente a un grupo multi-racial representado por las hadas oscuras. Es decir, sin los blancos, los asiáticos, los negros y los latinos son nada. Necesitan de EUA para sobrevivir e integrarse a la sociedad.

El personaje LGBT+++ es maligno y obtiene placer sexual al destruir a las minorías del bosque por medio de la música (me gustaría decir que esa parte me la inventé, pero es real, está en el filme).

Los hombres dentro de la cinta son o salvajes o sumamente pendejos en todos los sentidos. No hay forma de reivindicarlos porque son sumamente estúpidos en todos los sentidos y de una sola dimensión. Bien podrían haber sido personajes de Chespirito.

Esas son las razones por las que esta película es basura pura. Solo hay una buena escena en toda la película y es la famosa cena entre Maléfica, los papás del príncipe, el famoso príncipe y Aurora.

Si Maléfica: Dueña del Mal pudiera resumirse con una sola palabra sería CRINGE. Está pésima en casi todos los sentidos y la verdad es que lo único bueno de la película es la actuación de Angelina Jolie, fuera de eso… wow.

No recomiendo que gastes tu dinero en ver Maléfica: Dueña del Mal, es una de las grandes decepciones de este año y posiblemente también una de las peores películas. El colmo será que recaude mil millones de dólares en taquilla cuando no se lo merece.

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