¿Que hay mas allá del mundo material? ¿Es posible explicarlo? ¿Es posible compartirlo con los demás? Estas preguntas parecieran ser que fueron el eje rector en el arte desarrollado por Vincent Van Gogh. O al menos ese es el enfoque con el cual trabaja Julian Schnabel en la dirección y escritura del guion de esta película.

Distribuida en México por Diamond Films, el filme llega como una de esas películas de culto o de arte que van dirigidas a los seguidores de las obras de este pintor del siglo XIX. Y si eres uno de ellos, no te decepcionaras.

Van Gogh en la puerta de la eternidad cuenta la historia resumida del pensamiento de este artista revolucionario que, sin pensarlo o tener alguna intención aparente, logra cambiar el mundo en relación a la percepción general que se tiene del arte: sin necesidad de evaluar la obra conforme a estándares, escuelas, disciplinas, reglas o en general, principios, por los cuales se pueda definir a una como obra de arte o simple basura.

Van Gogh en la puerta de la eternidad

Lo interesante se halla en que Schnabel escoge solo los momentos que resultan clave de la vida de este pintor holandés para narrar su historia. Es decir, toma aquellas partes filosóficas y místicas que vive este excéntrico artista principalmente en Francia para tratar de responder esas preguntas existenciales no solo para resolver la trama que protagoniza Willem Dafoe, sino también para dar pistas al publico cinéfilo.

Y esto sucede no solo en la narrativa que mete muchos diálogos filosóficos y espirituales, sino también en la dirección, con tomas y ángulos que hacen pensar en pinceladas de la cámara, o transiciones surrealistas en las que se mezcla la naturaleza con la música hecha con piano y cuerdas ambientando el interior de Van Gogh sucediendo en escena.

Locura es la palabra que podría encerrar el espectro completo de colores y matices con los que juega el filme. Sentimientos generalmente de confusión, recelo y coraje persisten en cada secuencia que presenta la historia dándole momentos claves durante las dos horas que dura, a Oscar Isaac (Paul Gauguin) y Mads Mikkelsen (The Priest). Es con estos dos personajes que Van Gogh va aclarando su percepción de la realidad espiritual, de aquella llamada “puerta de la eternidad”. Siempre intentando atravesarla para estar del otro lado y desde ahi, realizar pinturas.

Van Gogh en la puerta de la eternidad

De esa parte filosófica me gustaría extenderme un poco mas, puesto que es el mensaje profundo que tiene la película… Esa fijación de Vincent ante la naturaleza y la mirada al vacío por horas se debe principalmente a la contemplación como método para llegar al nirvana, a la dimensión en el que el espacio y el tiempo pierden sentido, y la verdad y la certeza cobran vida al menos por unos instantes. Es por medio de esa introspección que el artista que cada uno tenemos dentro, pueda hacer grandes obras de arte. ¿Maravilloso, no es así?

Lamentablemente, como todos sabemos, el soñador y bizarro pintor no pudo con tanta luz. Los sucesos dramáticos de la oreja cortada y su incomprensión por el mundo que lo mantienen pobre toda su vida son cosas que hacen cruda esta realidad espiritual que se ve plasmada en la historia.

Sin duda alguna, Van Gogh en la puerta de la eternidad es una película ampliamente recomendable…

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